A propósito de Vino y Rosas
En los días de vino y rosas, se escuchaba a los Rolling y las niñas usaban minifalda… también existían las Ana Clara (como una antigua canción de Viglietti) y parecía que bajo los adoquines había arena de playa… sin embargo, como dice Serrano, ‘fue muy dura la derrota, todo lo que se soñaba se pudrió en los rincones… … y ya no hay locos, ya no ha parias’.
Pero algo debe haber quedado, porque de lo contrario ya nadie se acordaría de mayo del 68 o la Primavera de Praga; nadie, de cuando en cuando, gritaría por una Reforma Universitaria o se acordaría del ‘Prohibido Prohibir’, el ‘No queremos nada, sólo lo imposible’, ‘¡La imaginación al poder!’ o no existiría en nuestra memoria colectiva de periodistas eso de ‘El Mercurio Miente’ (entre paréntesis, el mito dice que Miguel Solar, ex profe de medicina de la UFRO, fue uno de los que colocó el famosillo lienzo… digno de ser entrevistado el hombre, pero tal vez en otra oportunidad hable de él).
Ahora bien, a título de qué llevo dos párrafos hablándoles de historias que la mayoría de mis amigos y ex compañeros de carrera ni siquiera conocen… bueno, valga todo esto para explicar el porqué del nombre del blog - Días de Vino y Rosas – días que muchos no vivimos pero que tal vez siempre querremos que vuelvan…
Si revuelven un poquito en la historia, desempolvan algún viejo libro de historia o incluso si leen con más relajo a Hosbawn, - sin la presión de la prueba de Jaime Flores-, podrán ver que los sesenta fue mucho más que ‘amor y paz’, ‘hippies’, ‘guerrilleros barbudos’ y ‘che guevaras’. No fue sólo un tiempo para The Doors, Hendrix, Warhol o Janis (la Joplin, que quede claro, no la tontita de la Pope), también existieron un Alexander Dubcek, un Vaclav Havel, un Jean Paul Sastre, un Michael Focault, un Daniel Cohn-Bendit, que desde esa Europa anquilosada en lo añejo, traían un aire nuevo al mundo, ‘no para respirarlo, sino para vivirlo’, como dice Gonzalo Rojas.
Y ese aire aun ronda en torno a nosotros; de otra manera es difícil explicar la explosión de movimientos antiglobalización, de pueblos oprimidos política y culturalmente… en fin, por ahí va el sentido del blog y su nombre… y para los que lo visual se los devora, les recomiendo vean una película de Philip Kaufman ‘La insoportable levedad del ser’, basada en el libro homónimo de Milan Kundera (uno que arrancó de la Checoslovaquia invadida por los tanques rusos) y con actuaciones memorables de Daniel Day Lewis y Juliette Binoche, aunque creo que el libro es mejor en explicar la atmósfera de esos años.
Para terminar, un par de datitos que ilustran esa época:
-El 7 de mayo de 1968 nace ‘Action’, periódico de la insurrección estudiantil francesa, que agota sus 6.000 ejemplares en dos horas.
-El 24 de mayo de 1968 en Francia hay diez millones de huelguistas. De Gaulle (el presidente de la república) plantea la reforma de la Universidad. Se talan más de ciento treinta árboles para barricadas (que envidia para algunos de la UFRO, jajaja). Los cócteles molotov llueven sobre las comisarías (más envidia… eran de verdad estos franceses).
- 20 de agosto de 1968, el Pacto de Varsovia ingresa a Praga y termina la ‘Primavera de Praga’.
“Hoy ceno contigo, hoy revolución…”
pewkayal
Pero algo debe haber quedado, porque de lo contrario ya nadie se acordaría de mayo del 68 o la Primavera de Praga; nadie, de cuando en cuando, gritaría por una Reforma Universitaria o se acordaría del ‘Prohibido Prohibir’, el ‘No queremos nada, sólo lo imposible’, ‘¡La imaginación al poder!’ o no existiría en nuestra memoria colectiva de periodistas eso de ‘El Mercurio Miente’ (entre paréntesis, el mito dice que Miguel Solar, ex profe de medicina de la UFRO, fue uno de los que colocó el famosillo lienzo… digno de ser entrevistado el hombre, pero tal vez en otra oportunidad hable de él).
Ahora bien, a título de qué llevo dos párrafos hablándoles de historias que la mayoría de mis amigos y ex compañeros de carrera ni siquiera conocen… bueno, valga todo esto para explicar el porqué del nombre del blog - Días de Vino y Rosas – días que muchos no vivimos pero que tal vez siempre querremos que vuelvan…
Si revuelven un poquito en la historia, desempolvan algún viejo libro de historia o incluso si leen con más relajo a Hosbawn, - sin la presión de la prueba de Jaime Flores-, podrán ver que los sesenta fue mucho más que ‘amor y paz’, ‘hippies’, ‘guerrilleros barbudos’ y ‘che guevaras’. No fue sólo un tiempo para The Doors, Hendrix, Warhol o Janis (la Joplin, que quede claro, no la tontita de la Pope), también existieron un Alexander Dubcek, un Vaclav Havel, un Jean Paul Sastre, un Michael Focault, un Daniel Cohn-Bendit, que desde esa Europa anquilosada en lo añejo, traían un aire nuevo al mundo, ‘no para respirarlo, sino para vivirlo’, como dice Gonzalo Rojas.
Y ese aire aun ronda en torno a nosotros; de otra manera es difícil explicar la explosión de movimientos antiglobalización, de pueblos oprimidos política y culturalmente… en fin, por ahí va el sentido del blog y su nombre… y para los que lo visual se los devora, les recomiendo vean una película de Philip Kaufman ‘La insoportable levedad del ser’, basada en el libro homónimo de Milan Kundera (uno que arrancó de la Checoslovaquia invadida por los tanques rusos) y con actuaciones memorables de Daniel Day Lewis y Juliette Binoche, aunque creo que el libro es mejor en explicar la atmósfera de esos años.
Para terminar, un par de datitos que ilustran esa época:
-El 7 de mayo de 1968 nace ‘Action’, periódico de la insurrección estudiantil francesa, que agota sus 6.000 ejemplares en dos horas.
-El 24 de mayo de 1968 en Francia hay diez millones de huelguistas. De Gaulle (el presidente de la república) plantea la reforma de la Universidad. Se talan más de ciento treinta árboles para barricadas (que envidia para algunos de la UFRO, jajaja). Los cócteles molotov llueven sobre las comisarías (más envidia… eran de verdad estos franceses).
- 20 de agosto de 1968, el Pacto de Varsovia ingresa a Praga y termina la ‘Primavera de Praga’.
“Hoy ceno contigo, hoy revolución…”
pewkayal
Comentarios