Tango que me hiciste bien…

Hijos de Piazzolla, nietos de Gardel

“Si desapareció y ni aparecerá. Creyeron que murió… pero renacerá…”
dicen las letras rojo sangre sobre el fondo negro mientras aparece un “Fin Resistiré” que deja el camino abierto a la imaginación y al sueño de que volverá…

Era el dos de diciembre de 2004 y por la noche, todos los del ‘underground’ televisivo nos preparábamos para ver el final de esa “película dividida en capítulos”, como dijo Diego Hardaway en su columna dominguera de La Nación. Pero aunque de eso se cumple casi un año y rayadura aparte porque aún no puedo olvidar ese culebrón maldito, el temita volvió a rondar en mi cabeza cuando tras descubrir el ‘tango electrónico’ una entrañable amiga me dijo que el tema final de Resistiré era precisamente uno del ‘nuevo tango’.

Pero como de la novela de Celeste Cid, Pablo Echarri, Fabián Vena y Carolina Val ya poco más se puede decir luego de todo lo que se ha hablado, el enganche va por el lado del tango. Sí pues, amigos, la idea es hablar de tango, del antiguo, del nuevo y del posmoderno, que al final sigue siendo el mismo.

Más alguno dirá que los años no me pasan en vano y estoy rayando con temas de viejo… otros dirán que eso obedece a mi supuesta adicción a todo lo que suene argentino, pero el tango, como mi pasión por Boca van más allá, considerando que ambos fenómenos aunque nacieron allende Los Andes son más universales que la misma globalización. “Le hemos dado al mundo una canción / El ritmo en 2x4 macho y tristón / Tokio y Nueva York aún lo
bailan / No hay nadie que se atreva a desafiar el misterio del tango y el arrabal”, canta Miguel Mateos y puta’s que es verdad.

No recuerdo bien en que momento de mi vida nació la pasión por el tango, pero si estoy seguro que tenía poco más de veinte años. Al revés de muchos tangueros, tampoco llegó por el lado de la familia, simplemente un día cayó en mis manos un disco de Gardel y desde ahí no he dejado de tener, primero algún cassette, luego algunos cd’s, hasta que hace unos 7 u ocho años redescrubí el tango cuando comencé a escuchar a Astor Piazzolla, el verdadero maestro de la renovación tanguera… odiado por los conservadores, que en ningún lugar faltan, pero al final reconocido universalmente.

Por otro lado, también debo confesar que siempre he sido un aborrecedor de la música electrónica (esa del punchipunchi interminable), sin embargo, cuando tras leer un artículo en la prensa sobre Gotan Project (previa a su cuasi fallida presentación en Santiago), rápidamente
digité el nombre del grupo en el buscador de álbumes musicales gratis de softcopias.net y tras la descarga, descompresión, etc… me instalé a escuchar el mentado disco (La Revancha del Tango), quedé pegado… la mezcla de música electrónica y tango me hizo alucinar… hace tiempo que no me pasaba eso con la algún estilo musical, tal vez desde que hace unos años escuché a Orishas.

Ahora bien, no es llegar y meter los clásicos del tango con unas bases electrónicas en el cooledit o el fruitloop, en eso también grande es el mérito de los artistas y Gotan Project la lleva, al igual que el colectivo Bajofondo Tango Club, liderado por Luciano Supervielle.


Como dice Eduardo Makaroff, creador de Gotan Project, su música aborda el tango de una manera tradicional, obviando las tendencias nuevas del dance: “Hay un trabajo que se basa mucho en la rítmica, en el fraseo y en el estilo armónico del tango tradicional” y Philippe Cohen Solal, el francés del trío original (el otro es suizo y hoy se presentan con una voz solista tanguera de verdad: Verónika Silva), cree que su propuesta incluso es algo así como tango punk. “Para mí, el tango nunca ha sido música lounge. El tango tiene un espíritu rebelde; piensa en Piazzolla y cómo descolocó a todo el mundo”… rebeldía pura; no será política, pero en la música también suma.

Curiosidades: Gotan Project, en el último lugar en debutar fue en Buenos Aires, el pasado 10 de noviembre… incluso antes tocaron en Chile (5/11), aunque en el teatro no habían más de mil personas (rareza como lo que pasaba con Resistiré… todos hablábamos de la novela, pero el rating marcada 2 o tres puntos). Otra curiosidad; en algunos foros leía no hace mucho que a mediados de este año, en ninguna disquería argentina se encontraban discos de Gotan Project, en cambio en Santiago había por montones y se vendían…

Si pueden y quieren, escuchen algunas joyitas de Gotan como ‘Época’, ‘Queremos paz’, ‘Santa María (del buen ayre)’ o ‘Ese cielo azul’ y ‘Perfume’ de Luciano Supervielle… les prometo un ‘aire nuevo’… en la música.

“Hoy ceno contigo, hoy revolución”

pewkayal

Comentarios

Anónimo dijo…
Me convenciste, lo bajé y ahora escucho música con "aires nuevos"

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